Se
dice que todos los comienzos son difíciles y en general es cierto, pero
en el caso del entrenamiento con pesas, ocurre justo lo contrario. Al
principio, los progresos se obtienen con relativa facilidad y es a partir
de ahí cuando la cosa se complica, de modo que a medida que transcurre el
tiempo las mejoras se obtienen con mayor dificultad. Llega un momento en
que seguir aumentando la masa muscular se convierte en una tarea ardua y
el nivel de exigencia debe aumentar considerablemente si deseamos seguir
obteniendo mejoras. Un culturista maduro sabe, por experiencia, que ganar
hipertrofia exige un trabajo intenso y persistente, acompañado de una
alimentación adecuada y sin olvidar el necesario descanso que facilite la
recuperación completa del sistema neuromuscular y del organismo en
general.
Pero
a pesar de lo acertada que sea la estrategia que diseñe el entrenador o
el deportista, es necesario aceptar el hecho de que los progresos no
dependen únicamente de la bondad del programa o de la capacidad del
atleta para llevar a cabo un buen trabajo, ni de las condiciones que
atesore. El organismo tiene sus propios planes y su propio ritmo
evolutivo. Es un hecho que durante el tiempo que dure la progresión atlética
hasta alcanzar el pleno desarrollo del potencial individual, se
atravesarán
fases de estancamiento que son inevitables y que no deben ser consideradas
como algo negativo o preocupante. Más bien al contrario, deben ser
respetadas y aceptadas como algo natural e inherente a la práctica
deportiva. Creer que debemos aplicar procedimientos de "choque"
para evitar estos ciclos naturales, puede conducirnos a cometer excesos
que a la larga cobrarán un alto tributo. En algunos casos se recurre a
sustancias que alteran el normal funcionamiento del organismo con la
esperanza de acelerar los progresos y huir de las fases de estancamiento.
Si bien, al principio pueden funcionar dichos procedimientos, a la larga
no harán más que introducirnos en una espiral que terminará por minar
nuestra salud y dañar nuestro equilibrio emocional.
Los
principiantes tienden a pensar que las ganancias musculares siempre pueden
obtenerse de un modo relativamente sencillo recurriendo a ciertos
fármacos y que éstos van a funcionar siempre igual
de bien. Nadie parece
advertirles de que los atajos pagan peaje. Los entrenadores debemos
inculcar a nuestros alumnos el verdadero sentido del entrenamiento y
prepararles para los momentos difíciles educando su carácter y
mostrándoles las virtudes de la disciplina, la constancia y la paciencia.
Pero decir esto a alguien que ve como otros alumnos obtienen progresos
rápidos que parecen no tener fin es harto difícil y desgraciadamente
siempre hay alguien sin escrúpulos que está dispuesto a mostrar una vía
fácil de mejora aunque ello pueda suponer, a la larga, un serio perjuicio
para el alumno. Pero, en definitiva, cada uno debe hacer sus propias
elecciones y no es mi intención juzgar a nadie.
Mauro
Spinardi